En medio de la guerra en Oriente Medio, Milei vuelve a ver a Trump en Miami


Meses atrás, Estados Unidos apoyó política y financieramente a Javier Milei para que los mercados argentinos dejaran de tambalear y el libertario pudiera encarar con mejores condiciones las elecciones legislativas de octubre. Entonces, desde Washington llegaban mensajes para que, con su popularidad en la nueva derecha global, el presidente argentino liderara un bloque de aliados de Donald Trump en la región. Milei se entusiasmó, según confesó en varias entrevistas, y le ordenó al canciller Pablo Quirno que trabajara en la construcción de esa red.
Este viernes, Milei emprenderá su viaje número 16 como presidente a Estados Unidos, aunque el contexto muestra algunos cambios. Irá a Miami para participar de una reunión con los presidentes de, entre otros países, Paraguay, Bolivia, El Salvador, Ecuador y Honduras, además del mandatario electo de Chile.
El encuentro será encabezado por el republicano Trump, que en paralelo respalda al israelí Benjamin Netanyahu en su guerra contra el régimen islámico de Irán, un conflicto que ha desatado una escalada descomunal y sangrienta en Oriente Medio, de final incierto.
Pero lejos de lo que se había imaginado meses atrás, Milei no está hoy a la cabeza de ningún bloque regional. El mapa de la nueva derecha latinoamericana se amplió y también se volvió más fragmentado.
Terminada la reunión en Florida, Milei volará a Nueva York junto a su núcleo duro -Karina Milei, Manuel Adorni, y se sumarán Luis Caputo y Pablo Quirno- para participar de la llamada “Semana Argentina” que organiza el grupo financiero JP Morgan, donde en el pasado trabajaron los actuales ministros de Economía y de Relaciones Exteriores.
De cara al encuentro en Miami, la fragmentación es evidente. Ningún presidente de este espacio mantiene una relación fluida con los otros y no existe un ámbito regional homogéneo que los reúna. Algo de eso se vio en la cumbre que organizó la CAF hace unas semanas en Panamá -una suerte de Davos latinoamericano-.
Allí, el centroizquierdista Lula da Silva terminó encabezando pedidos de reunión de distintos líderes de la región, entre ellos el presidente electo de Chile, el panameño José Raúl Mulino, el boliviano Rodrigo Paz y el chileno José Antonio Kast, todos referentes de distintos sectores de la derecha.
El jueves, en un hotel cinco estrellas del bajo porteño, hubo una reunión no difundida sobre defensa estratégica (la Latin America Conference on Strategic Defense Adquisition and Diversification, Risk Management and Strengthening Partnerships and Regional Security), en la que estuvieron presente varios países, incluyendo diplomáticos y militares y la batuta, según se observaba la llevaba Brasil.
Al mismo tiempo, los dos mandatarios latinoamericanos con los que Trump mantiene contactos telefónicos periódicos para coordinaciones mínimas sobre algunos asuntos regionales son justamente Lula, de Brasil, y Claudia Sheinbaum, de México.
Uno de los más cercano a Trump
Aun así, Milei es, sin dudas, uno de los líderes más cercanos a Trump desde su victoria electoral, junto al salvadoreño Nayib Bukele. A diferencia del libertario, sin embargo, Bukele no ha seguido al pie de la letra el manual de alineamiento incondicional con el presidente estadounidense.
Y aunque varios ministros de Trump han pasado por la Argentina como mensajeros -Scott Bessent, Kristi Noem y posiblemente Marco Rubio en un segundo viaje la próxima semana-, Milei no parece formar parte del círculo de consulta estratégica del mandatario norteamericano. La prioridad de Washington en América Latina hoy pasa por otro eje: alejar a China de sectores que considera sensibles para la seguridad de Estados Unidos.
En ese marco, este jueves, el ministro de Defensa, Carlos Presti, adhirió a la declaración final de la Conferencia Anticarteles de las Américas, realizada en el Comando Sur, en Doral, Florida, con la presencia del secretario de Defensa de Trump, Pete Hegseth, y representantes de 15 países.
El documento que finalmente Presti firmó en Washington incluye compromisos sobre temas de seguridad nacional que preocupan a EE.UU.: crimen organizado, trata de personas, narcotráfico y contrabando.
La participación de Presti ya provocó críticas en la oposición. Sostienen que firmó compromisos que podrían entrar en conflicto con la ley de Defensa Nacional y que, en todo caso, deberían haber sido suscritos por el Ministerio de Seguridad o la Cancillería.
Milei, además, ha acompañado en foros internacionales la posición de Trump incluso cuando eso implicó tensiones con la normativa o las posiciones históricas de la Argentina. También, hace ya un mes, firmó un acuerdo comercial con Estados Unidos que hoy está en una zona gris, porque requiere la aprobación de varias leyes en el Congreso.
El Gobierno también se sumó recientemente al Consejo de la Paz impulsado por Washington, cuya inauguración Milei fue a respaldar personalmente.
El domingo 1°, durante su discurso de apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso, el presidente dijo que quiere transformar la “alianza estratégica” con Estados Unidos -y con el liderazgo de Trump- en una verdadera “política de Estado”.
En ese discurso afirmó que “el Atlántico Sur es el campo de batalla estratégico de las próximas décadas” y sostuvo que Argentina debe convertirse en un “actor” relevante en esa región.
“Debemos crear el siglo de las Américas: Make Americas Great Again, desde Alaska hasta Tierra del Fuego”, agregó.
También destacó la ubicación de la Argentina en el extremo Sur del continente, con “acceso a dos océanos y presencia en la Antártida”. En ese pasaje cometió un error técnico al mencionar la compra de los F-16 como parte de la custodia marítima, cuando esos aviones de combate de la Fuerza Aérea no están destinados al control del mar ni a la vigilancia de la pesca.
En paralelo, el Gobierno argentino respaldó los ataques de Washington contra Irán que comenzaron el sábado, una decisión que llevó a las autoridades a declarar el estado de alerta en el país.
Fuente: www.clarin.com



